{"id":812,"date":"2024-03-17T15:14:57","date_gmt":"2024-03-17T15:14:57","guid":{"rendered":"https:\/\/ondard.com\/?post_type=blog_post&#038;p=812"},"modified":"2024-03-17T15:14:58","modified_gmt":"2024-03-17T15:14:58","slug":"el-fraile-que-descubrio-el-tornaviaje-de-asia-a-america","status":"publish","type":"blog_post","link":"https:\/\/ondard.com\/?blog_post=el-fraile-que-descubrio-el-tornaviaje-de-asia-a-america","title":{"rendered":"El fraile que descubri\u00f3 el Tornaviaje de Asia a Am\u00e9rica."},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La expedici\u00f3n de Magallanes no ten\u00eda ni por lo m\u00e1s remoto la intenci\u00f3n de circunnavegar el mundo. De hecho, y aunque al gran navegante se le hubiera ocurrido, lo ten\u00eda severamente prohibido por el Rey Carlos. Deb\u00eda respetar los acuerdos con Portugal y no meterse por la zona que hab\u00eda quedado establecida como de su dominio. Lo que la Corona espa\u00f1ola quer\u00eda es llegar al Moluco, o sea a las especias, que val\u00edan m\u00e1s que el oro, navegando hac\u00eda el oeste, y que hab\u00eda sido la intenci\u00f3n de Col\u00f3n. Lo que le sucedi\u00f3 es que en medio hab\u00eda un continente y m\u00e1s all\u00e1 un oc\u00e9ano, Am\u00e9rica y el Pac\u00edfico. Como ya sab\u00edan a ciencia cierta las dos cosas, hasta el propio Almirante se lo barrunt\u00f3 aunque se resist\u00eda a aceptarlo y Vasco Nu\u00f1ez de Balboa se moj\u00f3 en sus olas las botas y supongo que se ba\u00f1ar\u00eda en sus aguas, de lo que se trataba era de hallar un paso por mar para llegar a la canela, la nuez moscada, el clavo y la pimienta, que val\u00edan una pasta gansa con la que los portugueses llevaban ya lustros forr\u00e1ndose.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Magallanes lo encontr\u00f3, tras haberlo buscado infructuosamente Col\u00f3n por Panam\u00e1, por donde ahora, \u00a1qu\u00e9 cosas! transcurre el Canal, algo que aunque parezca incre\u00edble ya se les ocurri\u00f3 a los ingenieros de Carlos, mucho m\u00e1s al sur en el extremo casi de la Patagonia, y logr\u00f3 cruzar al otro lado. Tambi\u00e9n consigui\u00f3 llegar hasta las islas de las especias, que resultaron estar bastante m\u00e1s lejos que donde pensaba y que casi les hizo perecer a todos, pero no pudo volver al Moluco, porque se enzarz\u00f3 en un combate con los ind\u00edgenas y lo mataron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los portugueses, adem\u00e1s, andaban ya a la caza de todos los dem\u00e1s espa\u00f1oles que se hab\u00edan metido en su terreno. Quien emprendi\u00f3 el camino convenido a abrir la ruta hispana a las especias fue el burgal\u00e9s G\u00f3mez de Espinosa, que intent\u00f3 regresar por donde hab\u00edan venido a las Am\u00e9ricas y desde all\u00ed a casa. Juan Sebasti\u00e1n Elcano tuvo otra idea, seguir adelante y, por ello, la haza\u00f1a mayor es por entero suya, darle navegando la vuelta al mundo. Lo que logr\u00f3, a pesar de que casi acaba preso de los portugueses que capturaron a m\u00e1s de la mitad de su tripulaci\u00f3n en Cabo Verde.<br>Tambi\u00e9n G\u00f3mez de Espinosa acab\u00f3 preso de ellos. Zarp\u00f3 hacia Am\u00e9rica, pero los vientos y las corrientes lo hac\u00edan imposible y los echaban atr\u00e1s una vez tras otra. Hubieron de renunciar, retornaron y los lusos les echaron el guante. Con el clavo y la pimienta, pocas bromas. Tardar\u00edan, al igual que los de Elcano, que hab\u00edan bajado a comprar provisiones en Cabo Verde, muchos a\u00f1os en retornar a Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cuesti\u00f3n, pues, sigui\u00f3 donde estaba. Se pod\u00eda llegar a las especias por la ruta espa\u00f1ola, pero no se pod\u00eda volver con ellas por ella. Y as\u00ed fue hasta que un monje, Andr\u00e9s de Urdaneta, un guipuzcoano, encontr\u00f3 la soluci\u00f3n. O sea la corriente y los vientos favorables.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fray Andr\u00e9s de Urdaneta y Cera\u00edn era un religioso espa\u00f1ol de la orden de los Agustinos, pero am\u00e9n de cl\u00e9rigo hab\u00eda sido un reputado militar, cosm\u00f3grafo y marino. Se sit\u00faa su nacimiento en un caser\u00edo familiar, el de Oyanguren, (1508) en el t\u00e9rmino de Villafranca de Ordicia. Era hijo de gentes de posibles. Su padre, Juan Ochoa de Urdaneta, hab\u00eda sido el alcalde de la localidad y su madre era de una acaudalada familia dedicada a las ferrer\u00edas y emparentada con los Legazpi. Fue por ello por lo que, tras sus estudios, participar\u00e1 en las grandes exploraciones de su v\u00e1stago m\u00e1s renombrado, Miguel L\u00f3pez de Legazpi, conquistador de las Filipinas y fundador de Manila.<br>Pero antes de ello, jovenc\u00edsimo se embarc\u00f3 en una de las m\u00e1s inauditas y poco conocidas expediciones acometidas por los espa\u00f1oles. La de Garc\u00eda Jofre de Loa\u00edsa, enviada por el emperador Carlos, con siete naos y 450 hombres a conquistar las Molucas. Para ello llevaba como segundo nada menos que a Juan Sebasti\u00e1n Elcano y a varios de los supervivientes de la vuelta al mundo, as\u00ed como al primero en avistar tierra americana en el primer viaje de Col\u00f3n, Rodrigo de Triana. Casi ninguno de ellos volver\u00eda a Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pericia de Elcano, a pesar de que llegado a las costas de la Patagonia equivoc\u00f3 de principio la entrada del Estrecho -cometiendo el error de intentar penetrar por r\u00edo Gallegos que corrigi\u00f3 de inmediato, bajando ya hasta el cabo de la Once Mil V\u00edrgenes-, salv\u00f3 una vez tras otra naos y tripulantes de las m\u00e1s terribles tempestades que de continuo les azotaron. Su espera prudente le permiti\u00f3 reagruparse con la Loaisa y su nao que se hab\u00edan separado, luego salv\u00f3 a otras y a no pocos de sus tripulantes, tanto fuera como dentro ya del terrible laberinto del Magallanes, y consigui\u00f3 reparar utilizando la baja mar a las que ya parec\u00edan inservibles. Urdaneta se convirti\u00f3 en su hombre de confianza por su serenidad y valor, participando en el rescate de compa\u00f1eros naufragados a pesar de tener solo 20 a\u00f1os y fue quien dej\u00f3 ya fiel memoria de las incre\u00edbles peripecias que les acaecieron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la entrada del Magallanes llegaron siete naos: Santa Mar\u00eda de la Victoria, de 360 toneladas, al mando del propio Loa\u00edsa; Sancti Spiritus, de 240, al mando de Juan Sebasti\u00e1n de Elcano, como piloto mayor de la expedici\u00f3n y segundo jefe; Anunciada, de 204, al mando de Pedro de Vera; San Gabriel, de 156, al mando de Rodrigo de Acu\u00f1a; Santa Mar\u00eda del Parral, de 96, al mando de Jorge Manrique de N\u00e1jera; y la San Lesmes, del mismo tonelaje y al mando de Francisco de Hoces, quien al ser arrastrado por el mar hacia el sur antes de comenzar el paso dio con el Cabo de Hornos, 50 a\u00f1os antes de que lo hiciera el pirata Drake y lo cruzara, por lo que el paso es conocido en Sudamerica no por el nombre de pasaje de Drake de los anglosajones sino por el mar de Hoces del capit\u00e1n espa\u00f1ol. Completaba la escuadra el patache Santiago, de 60 toneladas, al mando de Santiago de Guevara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De ellas solo cuatro lograron atravesarlo. La Sancti Spiritus pereci\u00f3 antes incluso de adentrarse, estrellada contra las rocas y debiendo hacer heroicidades tanto Elcano como Urdaneta para salvar a sus hombres, aunque no pocos perecieron. Ya hab\u00eda sucumbido cuando llegaron las tres, la capitana, el patache y la San Gabriel, que hab\u00edan perdido contacto en alta mar por otra tormenta y a quienes las se\u00f1ales dejadas por Elcano en un cabo estrat\u00e9gico permiti\u00f3 recuperar contacto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seis pues se prepararon a atravesarlo, pero dos se volvieron atr\u00e1s al ver el panorama. Primero fue La Anunciada, cuyo capit\u00e1n decidi\u00f3 regresar diciendo que el ir\u00eda por el Cabo de Buena Esperanza, aunque no tard\u00f3 en zozobrar, y de sus tripulantes nunca m\u00e1s se supo, en la propia bocana de entrada. Luego fue la San Gabriel, cuyo capit\u00e1n, Acu\u00f1a, ya hab\u00eda dado muestras de querer abandonar, por lo que dio tambi\u00e9n media vuelta y no hubo orden que le convenciera para no poner rumbo a Espa\u00f1a, a donde acab\u00f3 por llegar al puerto de Bayona, dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, aunque Acu\u00f1a pereci\u00f3 en el intento, apresado y luego liberado por los franceses.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La experiencia previa de Elcano<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La expedici\u00f3n de conquista quedaba con ello herida de muerte, pero Loaisa y Elcano decidieron seguir adelante. Las naos restantes estaban en p\u00e9simas condiciones pero, seg\u00fan relata Urdaneta, Elcano emple\u00f3 toda su experiencia para volverlas a hacer navegar, sobre todo a la capitana, que parec\u00eda condenada al abandono. Tras un mes de reparaciones y 48 d\u00edas m\u00e1s por el laber\u00edntico canal, el 26 de mayo de 1526 alcanzaron al fin las aguas del Pac\u00edfico. Pero seis d\u00edas despu\u00e9s fueron presa de un hurac\u00e1n que deshizo la escuadra. La naos perdieron totalmente el contacto y la capitana se encontr\u00f3 sola. El destino de las otras tres tardar\u00eda muchos a\u00f1os en saberse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La San Lesmes fue vista por \u00faltima vez por el patache. M\u00e1s de dos siglos despu\u00e9s, en el a\u00f1o de 1772, la fragata Magdalena encontr\u00f3 restos de presencia espa\u00f1ola, una gran cruz, cerca de Tahit\u00ed, que estaban en la derrota que se\u00f1al\u00f3 el patache que llevaba. Y ya en el siglo XX (1929), cerca de Tahit\u00ed, aparecieron ca\u00f1ones de su siglo, el XVI, en una isla cercana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Santa Mar\u00eda del Parral logr\u00f3 cruzar el Pac\u00edfico y alcanzar las C\u00e9lebes. Un mot\u00edn acab\u00f3 con el capit\u00e1n, su hermano y el tesorero. Desembarcaron en Cebu y fueron atacados por los ind\u00edgenas, que mataron a algunos y apresaron al resto. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, otra expedici\u00f3n espa\u00f1ola, la de Avaro de Saavedra, lleg\u00f3 hasta all\u00ed y los liber\u00f3, pero enterados de lo sucedido y al llegar a Tidore, donde hab\u00eda llegado la nao capitana los dos cabecillas de la rebeli\u00f3n, fueron juzgados y ejecutados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El patache Santiago, al mando de Santiago de Guevara, fue el que tuvo mayor fortuna, pues puso rumbo norte y tras hacer un prodigioso periplo de 10.000 kil\u00f3metros logr\u00f3 llegar a la costa de la Nueva Espa\u00f1a, a la bah\u00eda de Tehuantepec, donde ya se fue a pique. Parte de su tripulaci\u00f3n se embarc\u00f3 con Saavedra y acab\u00f3 por reunirse de nuevo con sus compa\u00f1eros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Santa Mar\u00eda de la Victoria hab\u00eda alcanzado su destino, pero hab\u00eda perdido a todos sus capitanes a causa de las penurias y el escorbuto. El primero, el piloto, luego Loa\u00edsa y a los seis d\u00edas Elcano, siendo Urdaneta uno los testigos firmantes en su testamento. Despu\u00e9s pereci\u00f3 tambi\u00e9n el nuevo capit\u00e1n general y as\u00ed uno tras otro hasta m\u00e1s de 30. A la postre, dos de los compa\u00f1eros de la primera vuelta al mundo de Elcano, Bustamante y Zarquizano, se disputaron el mando, quedando para Zarquizano tras alguna trampa y mas o menos avenidos comandaron a las huestes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antes se hab\u00edan llevado la sorpresa al llegar a la isla de Guam de encontrarse entre los ind\u00edgenas a un blanco que los salud\u00f3 en perfecto espa\u00f1ol, pues era Gonz\u00e1lez de Vigo, uno de los tres desertores de uno de los buques de la escuadra de Magallanes, que se hab\u00eda separado de Elcano en las Molucas intentando retornar a Am\u00e9rica, el comandado por Gonzalo G\u00f3mez de Espinosa. \u00abHallamos a un gallego que se llama Gonzalo de Vigo, que qued\u00f3 en estas islas con otros dos compa\u00f1eros de la nao de Espinosa, e los otros dos muriendo, qued\u00f3 \u00e9l vivo, el cual vino luego a la nao e nos aprovech\u00f3 mucho porque sab\u00eda la lengua de las islas\u00bb. Se le concedi\u00f3 el Seguro Real, o sea el perd\u00f3n por la deserci\u00f3n, y se uni\u00f3 a la tripulaci\u00f3n que llego hasta Mindanao.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con los buenos oficios de Gonzalo de Vigo las relaciones con los nativos mejoraron al principio y se pudieron abastecer sin problemas, pero no tardaron en empeorar y aunque escaparon de alguna traici\u00f3n ind\u00edgena similar a la que cost\u00f3 la vida a Magallanes y salieron luego vivos de milagro de otra, sobre todo el gallego que hab\u00eda quedado como reh\u00e9n, decidieron zarpar y llegaron al archipi\u00e9lago de las Celebes, o sea ya en pleno Moluco, en la isla de Gigolo, y desembarcaron en Tiaore el d\u00eda de a\u00f1o nuevo de 1527. Era territorio luso y los portugueses entendi\u00e9ndolo como intromisi\u00f3n y violaci\u00f3n del tratado de Tordesillas, les atacaron. A pesar de sus menores fuerzas, los espa\u00f1oles les rechazaron con el apoyo de los ind\u00edgenas, que otra vez de nuevo por Gonzalo de Vigo les eran favorables. Pero la Santa Mar\u00eda de la Victoria, alcanzada por ca\u00f1onazos enemigos y desvencijada del todo por el mar, hubo de ser abandona y se decidi\u00f3 trasladar todo su armamento y enseres a tierra a un puesto fortificado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los portugueses iniciaron conversaciones supuestamente de paz, pero lo que hicieron fue envenenar a Zarquiniano en una comida. El nuevo capit\u00e1n, Hernando de la Torre, y los 120 espa\u00f1oles que quedaban construyeron una fortaleza y la defendieron con dos docenas de ca\u00f1ones. Con ello y la llegada del Saavedra, al que hab\u00eda enviado Hern\u00e1n Cortes desde Nueva Espa\u00f1a en busca de Loa\u00edsa, recuperaron \u00e1nimos y cargaron su nao Florida de especias, con 70 quintales de clavo, para que regresara. Saavedra lo intent\u00f3 en tres ocasiones, perdiendo la vida en la \u00faltima, pero no pudo conseguirlo. El Tornaviaje se antojaba un imposible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Dif\u00edcil regreso a Espa\u00f1a<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La presi\u00f3n lusa, ademas, se hizo cada vez m\u00e1s fuerte y finalmente, tras muchos meses intent\u00e1ndolo, lograron tomar el fuerte. Hernando de la Torre sigui\u00f3 combatiendo fuera hasta que finalmente el capit\u00e1n portugu\u00e9s de los Molucas, Jorge de Meneses, pact\u00f3 con \u00e9l que los espa\u00f1oles se quedar\u00edan en la isla de Maquien, sin intentar comprar especias y all\u00ed estuvieron hasta que fueron trasladados a Goa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">All\u00ed se encontraron con los supervivientes del barco de Saavedra y se enteraron de que el Emperador hab\u00eda firmado un tratado con el Rey de Portugal, le hab\u00eda vendido los derechos sobre las Molucas y ya no le disputaba su dominio. Los supervivientes, tan solo 24, no pudieron regresar a Lisboa hasta 1536, en un barco bajo el mando ya de Andr\u00e9s de Urdaneta. El Rey portugu\u00e9s se incaut\u00f3 de toda la documentaci\u00f3n recogida y solo entonces pudieron volver a Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Urdaneta hab\u00eda partido con 20 a\u00f1os y volv\u00eda con 31. Regresaba tambi\u00e9n con una hija, habida en las Molucas, que entreg\u00f3 en adopci\u00f3n a unos de sus hermanos. Fue recibido por el Cesar Carlos a quien entreg\u00f3 una memoria, la suya era prodigiosa, que adem\u00e1s pudo refrescar con un diario que hab\u00eda conservado de todo el viaje, y sin demora parti\u00f3 de nuevo hacia las Indias, en este caso hacia la Nueva Espa\u00f1a. All\u00ed intim\u00f3 con el otrora capit\u00e1n de Cortes, Pedro de Alvarado, quien lo introdujo en las cercan\u00edas del virrey en cuyo c\u00edrculo de confianza continu\u00f3 estando tras la muerte de Alvarado combatiendo en el norte una rebeli\u00f3n ind\u00edgena. En la Nueva Espa\u00f1a ostent\u00f3 cargos notables pero, de manera sorprendente en el a\u00f1o 1553, a los 45 a\u00f1os, ingres\u00f3 en la orden de San Agust\u00edn y profes\u00f3 como fraile en un convento de la capital mexicana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ello no le impedir\u00eda intentar de nuevo conseguir su meta, que ya se hab\u00eda marcado, de realizar el ansiado viaje de vuelta desde el otro lado del Pac\u00edfico hasta el continente americano. La expedici\u00f3n a la que fue convocado por su pariente Miguel L\u00f3pez de Legazpi por sus conocimientos y experiencia y cuyos barcos fueron para ello expresamente construidos en Acapulco, estaba compuesta por la Capitana, donde iban Legazpi y Urdaneta, los galeones San Pablo y San Pedro, y las gabarras San Juan y San Lucas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue Urdaneta quien seleccion\u00f3 a la tripulaci\u00f3n para que en lo posible pudieran prevenirse los motines sufridos en la anterior. Incluy\u00f3 un tercio de guipuzcoanos a los que ya conoc\u00eda previamente y puso particular empe\u00f1o en embarcar alimentos frescos para evitar el temible escorbuto, incluyendo cocos, anan\u00e1s y habichuelas. La expedici\u00f3n zarp\u00f3, al mando de Legazpi y con \u00e9l al lado, del puerto de la Navidad en el actual Jalisco, el 21 de noviembre de 1564. La ida a Filipinas fue pl\u00e1cida, por la ruta conocida ya y sin contratiempos. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Lo peor, sab\u00eda bien el fraile, era el regreso.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llegados all\u00ed, Garay se qued\u00f3 en Filipinas, fundar\u00eda Manila, y los agustinos iniciar\u00edan su evangelizaci\u00f3n. Hoy es el \u00fanico gran pa\u00eds cat\u00f3lico de Asia y Urdaneta se prepar\u00f3 para la vuelta, pero antes permaneci\u00f3 cuatro meses reparando las naos y esperando el mejor tiempo para intentar lograr su objetivo, el Tornaviaje, pues aquello era vital para Espa\u00f1a, ya que permitir\u00eda el comercio desde la Nueva Espa\u00f1a con el Este de Asia sin tener que navegar por aguas portuguesas. Iniciaron el regreso el 1 de junio de 1565 y Urdaneta, conocedor de las dificultades con las que siempre se hab\u00edan topado todas las naos que lo hab\u00edan intentado, puso rumbo noroeste aprovechando los vientos del monz\u00f3n y buscando en esa deriva encontrar una corriente que les fuera favorable y les permitiera llegar hasta la costa americana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La hall\u00f3 en el paralelo 40, la ahora conocida corriente Kuro Siwo, que les llev\u00f3 por todo el pac\u00edfico hasta California, al cabo Mendocino, bautizado as\u00ed por el fraile en honor al virrey, Antonio de Mendoza, de la poderosa familia alcarre\u00f1a e hijo del conde de Tendilla y primer alcaide de la Granada cristiana. Consigui\u00f3, desde all\u00ed y costeando, llegar a Acapulco el 8 de octubre, tras haber recorrido 14.157 km, 7.644 millas n\u00e1uticas a una media de casi 60 millas al d\u00eda, mas de 100 kil\u00f3metros. La meta hab\u00eda sido conseguida y la ruta quedaba abierta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que, sin embargo, descubri\u00f3 Urdaneta al llegar es que no hab\u00eda sido el primero. Resultaba que un capit\u00e1n de su propia expedici\u00f3n, Alonso de Arellano, que se hab\u00eda separado de la flota, se hab\u00eda adelantado y hab\u00eda llegado antes, en agosto. Urdaneta se present\u00f3 en la Real Audiencia y tras Arellano, que hab\u00eda emprendido viaje a Espa\u00f1a, lo hizo \u00e9l tambi\u00e9n hasta la Corte donde fue recibido por el Rey, ya Felipe II, quien no le escatimo m\u00e9ritos al haber sido suyo el proyecto y el mando de la expedici\u00f3n de vuelta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ruta , que hoy todav\u00eda se practica, fue empleada por los espa\u00f1oles durante 250 a\u00f1os, y dar\u00eda lugar a un muy floreciente comercio ejemplificado en el famoso Gale\u00f3n de Manila. Urdaneta regres\u00f3 a su convento, donde falleci\u00f3 en el a\u00f1o 1568 a los 60 a\u00f1os. Su haza\u00f1a fue cayendo en el olvido, quedando como uno de los descubridores m\u00e1s desconocidos. Su convento sufri\u00f3 un incendio y reconstruido se convirti\u00f3 en la Biblioteca Nacional de M\u00e9xico. Sus restos deben reposar en lo que fuera su claustro.<br>Fuente: Diario de Burgos <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/www.diariodeburgos.es\/noticia\/zf3dd00bb-0ce4-1ce0-cb462361ca85aff2\/202109\/el-fraile-que-descubrio-el-tornaviaje-de-asia-a-america\">https:\/\/www.diariodeburgos.es\/noticia\/zf3dd00bb-0ce4-1ce0-cb462361ca85aff2\/202109\/el-fraile-que-descubrio-el-tornaviaje-de-asia-a-america<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La expedici\u00f3n de Magallanes no ten\u00eda ni por lo m\u00e1s remoto la intenci\u00f3n de circunnavegar el mundo. De hecho, y aunque al gran navegante se le hubiera ocurrido, lo ten\u00eda severamente prohibido por el Rey Carlos. 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